He estado leyendo el
post de Destr sobre lo mal que se toleran las críticas negativas. Da qué pensar. Porque sí, cuando se recibe una crítica negativa (que no es lo mismo que un troleo) lo más típico es ponerse a la defensiva.
Es un error. Cuando una persona se toma la molestia de decir qué no le gusta de un cómic no está atacando al autor, sino dando a entender que que el cómic le gusta lo suficiente como para desear que fuera mejor.
Por eso, cuando recibo una crítica negativa quiero enterarme bien de por qué a esa persona no le ha gustado mi trabajo. Quizá descubra algo que me había pasado desapercibido. O quizá simplemente sea que mi cómic no es para esa persona –
la musa no puede gustarle a todo el mundo. Ni quiero que sea así. ¡Sería absurdo!
Pero es difícil tener consciencia de eso cuando uno sólo recibe comentarios positivos. Por eso me resulta muy enriquecedor recibir comentarios negativos. Me hacen replantearme lo que hago y, hasta ahora, me han reforzado. Si un árbol se troncha con un soplo de brisa, vaya mierda de árbol, ¿no? Pues eso. Si algo no os gusta, ¡soplad!
En cualquier caso, siempre estaré agradecido a quien se interesa por lo que hago. Hay millones de obras ahí fuera y alguien va y escoge la mía para pasar un rato. Independientemente de que luego guste o no, ¿no es para sentirse afortunado?